miércoles, 10 de junio de 2009

Apuntalada en tu voz(s).
Nazco víctima de tu cuerdas,
muero bajo el zarpaso de tu silencio.

Una con el susurro que se escapa de tus labios,
espero volver a ser cada vez que te despiertas cantando.
Y así creer que me sientes cada vez que impulso el último vocablo,
cada vez que te acaricio la garganta, desenredando los nudos que suelen atraparlo.


martes, 2 de junio de 2009



Lento quisiera que lo reciba el rocío. 
Mojándole los pies dolidos de caminar sin rumbo
nutriendo sus esperanzas de saber que hay una llegada-destino.

Que sea su cielo de sol tibio,
de luz clara
de aliento de madre,
consejo de amigo.

Viajero,
que la vida no lo sorprenda desprevenido.
De ante-mano sepa
que no es simple el camino.
Serán mas las tormentas que los días de vino.
Y siempre, 
pero siempre tenga en cuenta
Que si estira la mano,
en esos momentos que todo parece acabado,
se encontrará conmigo.


viernes, 15 de mayo de 2009

La soledad obtusa,
afilada
que cuaja la rutina en dos.
Un sin vos en mí, que pide lugar entre los escombros de lo que fui.
Pasa el día dormido, mi inconciente jugando con sueños
te condensa, y en un minuto te desplaza
alimentando mi creencia de haberte olvidado.

sábado, 25 de abril de 2009

Sentirme Abril. 
Ser Otoño,
con la piel hecha hojas secas
que caen
dejando el alma pelada.


domingo, 19 de abril de 2009

¿Y si dejas de buscar?


Tal vez así al fin te puedas encontrar...          


-


"No te busques más en el umbral, para que sepan la forma de tu alma"

domingo, 12 de abril de 2009



"Con mano segura pones el signo de interrogación donde yo siento el punto débil."


Freud: Manuscrito E. ¿Cómo se genera la angustia?

jueves, 2 de abril de 2009

Catarsis.


Escúcheme amigo, si, amigo. Sé que no cree en eso de las etiquetas, bien podría pedirle que me escuche sin adjetivarlo de manera alguna, pero prefiero por el momento llamarlo así, será una manera de mantener la objetividad por un momento. Si le dijese: escúcheme señor, escúcheme querido, escúcheme amado y ni hablar si nombrase su nombre (valga la redundancia). Si solo lo nombrase, se me paralizaría la creatividad, las ganas de buscarle metáforas y dulces comparaciones a esto que ahora le voy a decir.

Escúcheme atento pero con atención ligera, con la atención que algunas obras de arte requieren, simplemente admirando la belleza pero sin indagar mas allá.

Escúcheme como una canción, su preferida, esa que puede escuchar en cualquier situación. Esa que lo hace feliz en los momentos mas tristes, y a su vez en los momentos mas alegres le recuerda que también existe la melancolía y lo deja evitar el engaño de que todo puede permanecer así.

Escúcheme, léame, sienta mis labios pronunciar cada palabra mientras la mano que sostiene la tinta acaricia suavemente el papel.

Sin mas preludios, amigo, compañero le digo, que ya no puedo evitar, sentarme a escribir sobre usted, recordar diálogos pasados y representarlos mentalmente o imaginar escenas futuras donde finalmente nuestros deseos se encuentran sin temor. 

No puedo tomar un lápiz sin comenzar a dibujar su silueta.

Todo se parece a usted y usted me hace acordar a todo. Me sabe a primeros amores, lo oigo como un eco de recuerdo: corcheas de infancia en 4/4 (aunque ni siquiera sepa si esto es posible).

Usted me ha enajenado de mis pensamientos, se los ha apoderado y los manipula a gusto.

Sabe, amigo mio, usted me ha enamorado y cada una de estas palabras sale con un gusto semi-amargo, sabe como odio estas frases baratas de un dulzor del tipo edulcorante, pero no puedo evitarlo, salen de mi, no puedo contenerlas, truenan dentro y caen cómo las gotas de lluvia que desde afuera no se esfuerzan por pasar desapersividas.