Es como si ya te hubiese escrito,
como si te hubieses escurrido entre versos pasados.
En alguna de esas oraciones, estoy segura, ya te había encontrado.
Es como si ya te hubiese visto,
en alguno de esos atardeceres que tanto me entretienen.
Entre naranja y rojo, estoy segura, ya te había encontrado.
Es como si ya te hubiese escuchado,
En el silencio, en el eco de mis palabras.
En mi voz cantando, estoy segura, ya te había encontrado.
Es que ya sos, porque fuiste
te conozco, porque te me diste a conocer antes de que incluso te pudiese ver.
Será que era cuestión de vencer la idea de buscar en la espera,
dejarnos fluir,
tal vez era cierto, todo llega.
martes, 25 de noviembre de 2008
lunes, 17 de noviembre de 2008
Tengo sueño,
no tengo sueño.
Quiero,
no quiero.
No leer más.
No pensar más.
Desenchufar el cable que me mantiene enganchada a alguna especie de motor
no lo veo, lo siento
no (me) despego.
Las raíces todavía están abrazadas al suelo.
Las alas sienten el aire,
están dispuestas a planear
preparar estrategias para escapar
quien dice quizás hasta te quiera ir a buscar.
Encuentro fugaz,
destino o simple casualidad,
el tiempo muchas veces se nos repite,
imágenes presentes del pasado
quien dice quiero que formen un futuro.
Otra vez, ilusión
meter el dedo en la yaga del corazón.
no tengo sueño.
Quiero,
no quiero.
No leer más.
No pensar más.
Desenchufar el cable que me mantiene enganchada a alguna especie de motor
no lo veo, lo siento
no (me) despego.
Las raíces todavía están abrazadas al suelo.
Las alas sienten el aire,
están dispuestas a planear
preparar estrategias para escapar
quien dice quizás hasta te quiera ir a buscar.
Encuentro fugaz,
destino o simple casualidad,
el tiempo muchas veces se nos repite,
imágenes presentes del pasado
quien dice quiero que formen un futuro.
Otra vez, ilusión
meter el dedo en la yaga del corazón.
martes, 11 de noviembre de 2008
¡Basta!, y es un film que va en reversa. Diálogos indescifrables, repetidos y una imagen sin sentido. La falta de acción es lo que marca esta secuencia, un estado que no se altera, misma imagen, mismo principio y final.
¡Basta!, que no tengo agua para lavarme los dientes y el gusto amargo en mi boca todavía te recuerda. Entre otras esquinas te busqué, jugando al ajedrez avanzé cuatro casillas con un peón y un alfil se reveló cantando real envido y flor.
Que tengo sueño y no puedo cazar a mi almohada que se niega otra vez a escucharme hablar pavadas, que hasta la misma monotonía se canso de mi ironía. Que suena el flaco de fondo y lo quiero imitar, que quiero hablar de cosas que no se en realidad, me muerdo la uña y pienso como seguir, sabiendo que la única manera es hablar de ti. Ahora entra Silvio por la ventana, agarra mi guitarra y se pone tocar, y de abajo de mi cama una mujer con sombrero se suma a cantar. Me doy vuelta para unas lineas mas tirar y cuando vuelvo a ver ya no estaban mas. Otra vez en mi cuarto, yo y mi espejo, me asomo y la veo a Alicia corriendo a un conejo.
¡Basta!, que no tengo agua para lavarme los dientes y el gusto amargo en mi boca todavía te recuerda. Entre otras esquinas te busqué, jugando al ajedrez avanzé cuatro casillas con un peón y un alfil se reveló cantando real envido y flor.
Que tengo sueño y no puedo cazar a mi almohada que se niega otra vez a escucharme hablar pavadas, que hasta la misma monotonía se canso de mi ironía. Que suena el flaco de fondo y lo quiero imitar, que quiero hablar de cosas que no se en realidad, me muerdo la uña y pienso como seguir, sabiendo que la única manera es hablar de ti. Ahora entra Silvio por la ventana, agarra mi guitarra y se pone tocar, y de abajo de mi cama una mujer con sombrero se suma a cantar. Me doy vuelta para unas lineas mas tirar y cuando vuelvo a ver ya no estaban mas. Otra vez en mi cuarto, yo y mi espejo, me asomo y la veo a Alicia corriendo a un conejo.
martes, 4 de noviembre de 2008
Martes am
Hay sueño,
el reloj marca una madrugada completamente desvelada.
El velador iluminando su tenue luz sobre mí, cabeza en la almohada y la brisa primaveral peinándome la frente al compás de ese llamador de ángeles que colgué en la ventana.
Hay sueño,
pero todavía no es momento de cerrar los ojos.
Estoy convencida, si, casi segura, hay algo mas por ver, la noche cada vez más oscura me lo anuncia.
Las pupilas se dilatan, lo ordinario se hace misterioso.
Si, eso me mantiene en vela, la magia de la noche. Los paisajes se desvisten para invitar a la imaginación a darles el tinte que a uno le plazca, nunca se repiten por más que sean el mismo. De noche los sentidos se anulan son vencidos,
el reloj marca una madrugada completamente desvelada.
El velador iluminando su tenue luz sobre mí, cabeza en la almohada y la brisa primaveral peinándome la frente al compás de ese llamador de ángeles que colgué en la ventana.
Hay sueño,
pero todavía no es momento de cerrar los ojos.
Estoy convencida, si, casi segura, hay algo mas por ver, la noche cada vez más oscura me lo anuncia.
Las pupilas se dilatan, lo ordinario se hace misterioso.
Si, eso me mantiene en vela, la magia de la noche. Los paisajes se desvisten para invitar a la imaginación a darles el tinte que a uno le plazca, nunca se repiten por más que sean el mismo. De noche los sentidos se anulan son vencidos,
domingo, 2 de noviembre de 2008
Apuntes

Mi letra viaja, y nunca lo sabe. Cada gota de lluvia que se muere, se suma a la tela de agua que corre ondulándose sobre la calle en pendiente. Ojos cerrados a lo conocido, para que lo conocido organice la otra existencia de lo que desconocía que quería decir.
Todo lo que se ve, a veces necesita ser cuidado, hasta saturándolo de silencio. Hojas que se mueven como llamándome por nada. Vivir palabras. El fondo y la piel de lo devenido. La poesía me depara un intrincado refugio de sedosas complejidades y desaciertos. Algo me espera por dentro, y predice denigrarse en palabras, mientras finge un rumor atormentado por mi. El recurso ilusionado en el instante. Mi sufrimiento de palabras. Cuando empiezo a sentir un poema que no existe, veo/vivo, con todo lo que soy, una agradable soledad con el descubrimiento. Si. Estaba yéndome otra vez demasiado hacia mí mismo, y la poesía me paró. Pasarle el cuerpo de la vida, a las palabras. Nunca al revés. Dejar bien vecino los dedos de las manos sobre los ojos cerrados, para serle más confiable a eso que venía desde mí, para que yo deje escrito lo que él está asomando desde mi en palabras. Sí. El relámpago de lo que veo escribiendo, mientras camino. El sol habla. La luna habla. La noche. La mañana. Desde que era muy chico, creo. El agua de su espuma, es la poesía.
Néstor Tellechea
Y se abre un espacio mas para desahogarse, cosas mias, cosas ajenas en las que veo algo de mí...
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