Cuando el canto del final se encuentre con el preludio de nuestro amor,
no lloverá,
no habrá silencios,
no habrá ráfagas furiosas contra nuestros cuerpos.
Cuando ese dia llegue el sol saldrá alumbrándonos el camino que sigue,
ese día terminará con el comienzo de un son eterno,
ese día la brisa acompañara nuestro liviano andar.
Flotando nos iremos, mi amor,
sombras de pisadas blancas en la madrugada.
Nos iremos hacia otro lugar,
otro lugar, quien sabe donde,
pero juntos nos iremos.