lunes, 22 de diciembre de 2008

Al final las cosas más complicadas siempre terminan en algo tan sencillo: la nada; pensó mientras daba vueltas en la cama, buscando el sueño en alguno de sus extremos.
Su figura se impregnaba en su retina, reclamando un lugar que no quería perder. Ni las sirenas, que se quejaban en alguna parte de la ciudad, lograban auyentar ese recuerdo constante. Una vuelta, un beso. Otra vuelta, algún abrazo hacia que todo su cuerpo se estremezca, como queriendo repelar de una vez por todas esas memorias. En el reloj las horas caían pesadas, un ojo abierto recibía las cinco de la mañana y la verdad insoportable del insomnio.
Al final las cosas mas complicadas siempre terminan en algo tan sencillo: la nada, volvía a afirmar...

(Pero es que en realidad la nada no es tan sencilla como parece, todavía no lo logra entender)

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