Lento quisiera que lo reciba el rocío.
Mojándole los pies dolidos de caminar sin rumbo
nutriendo sus esperanzas de saber que hay una llegada-destino.
Que sea su cielo de sol tibio,
de luz clara
de aliento de madre,
consejo de amigo.
Viajero,
que la vida no lo sorprenda desprevenido.
De ante-mano sepa
que no es simple el camino.
Serán mas las tormentas que los días de vino.
Y siempre,
pero siempre tenga en cuenta
Que si estira la mano,
en esos momentos que todo parece acabado,
se encontrará conmigo.
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