Hay sueño,
el reloj marca una madrugada completamente desvelada.
El velador iluminando su tenue luz sobre mí, cabeza en la almohada y la brisa primaveral peinándome la frente al compás de ese llamador de ángeles que colgué en la ventana.
Hay sueño,
pero todavía no es momento de cerrar los ojos.
Estoy convencida, si, casi segura, hay algo mas por ver, la noche cada vez más oscura me lo anuncia.
Las pupilas se dilatan, lo ordinario se hace misterioso.
Si, eso me mantiene en vela, la magia de la noche. Los paisajes se desvisten para invitar a la imaginación a darles el tinte que a uno le plazca, nunca se repiten por más que sean el mismo. De noche los sentidos se anulan son vencidos,
martes, 4 de noviembre de 2008
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1 comentario:
si te gusta captar ese momento entre la vigilia y el sueño, leete "Las ruinas circulares" de Borges (que depaso vas a ver también el famoso "eterno retorno", la circularidad y su cockteil de cosmovisiones)
también podrías leerte alguno de Cortazar, como "Lejana", "el Otro cielo" o "La isla al mediodía" (quizá estén más relacionados al límite siempre ambiguo de la tensión entre el deseo y el deber)
(otra que juaniii jaja)
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