
El silencio del mar
brama un juicio infinito
más concentrado que el de un cántaro,
más implacable que dos gotas.
Ya acerque el horizonte o nos entregue
la muerte azul de las medusas,
nuestras sospechas no lo dejan.
El mar escucha como un sordo,
es insensible como un dios
y sobrevive a los sobrevivientes.
Nunca sabré qué espero de él
ni qué conjuro deja en mis tobillos
pero cuando estos ojos se hartan de baldosas
y esperan entre el llano y las colinas
o en calles que se cierran en más calles
entonces sí me siento náufrago
y sólo el mar puede salvarme.
1 comentario:
Claro, porque menciona al mar, y justo andaba con una foto de gesell y dije, ya está, fijo el post.
Un beso Muriel.
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